El municipio serrano de Concordia fue durante la época colonial uno de los más explorados por los aventureros españoles que llegaron buscando metales preciosos por la sierra madre.
Cuando el próspero minero Don Francisco de Ibarra conocido como “El Fénix de los Conquistadores” pisó estas tierras allá por el año 1565, fundó la Villa de San Sebastián (hoy Concordia) y en sus viajes de exploración por la Sierra Madre encontró importantes yacimientos donde creó lo que hoy se conocen como el Mineral de Copala y el de Pánuco, dos pueblos muy coloniales y escondidos entre las montañas, que bien forman una auténtica ruta hacia el pasado.
Por su accidentado suelo Concordia tiene el privilegio de contar con pueblos pintorescos muy atractivos. En la parte alta de la montaña, poblaciones como La Petaca, Chirimoyos y el Palmito, son un verdadero encuentro con la naturaleza, ofrecen paisajes de ensueño y tienen un clima templado la mayor parte del año.
Rumbo a la costa, alrededor de Concordia la cabecera municipal, hay pueblos como Mesillas, Malpica, El Verde, La Concepción y Tepuxta con una tradición ganadera y que son semillero de músicos y artesanos.
Otro de los pueblos ligado a la historia colonial y que se ubica en la parte baja es Agua Caliente de Garate, una población con un templo, su plazuela rodeada por un conjunto arquitectónico de casas con portales y corredores rurales que lo hacen único en la región.
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