Atrás de las montañas que rodean la cabecera municipal de Concordia, por un camino de verdes montes y llanuras tropicales hay un corredor de pueblos típicos habitados por gente hospitalaria que heredó las costumbres y los rasgos físicos de los exploradores que llegaron a estas tierras allá por el año 1600.
Para encontrarlos, siga el camino que va de la cabecera municipal rumbo al río, en el trayecto observará una selva tupida de árboles donde se refugian cientos de especies de flora y fauna regional. Al subir y bajar las pendientes, descubrirá llanuras con vegetación espesa y palmeras, viejas ceibas, camichinas y huanacaxtles extendidos sobre los pastizales donde pastorea el ganado.
De estos pueblos hay uno que caracteriza la autenticidad del campo y desde su fundación se le identificó como El Verde. Es un poblado con casas de teja y amplios corredores; con fachadas que evocan esa nostalgia de los abuelos por lo que fue la vida en ese mundo de lo rural.