San José de Las Bocas
Atrás de las montañas, muy cerca de los límites con el Estado de Durango, está un viejo pueblo minero del que solo quedan un punado de casas con paredes de abdobe crudo y portales que retratan lo que fue San José de las Bocas en la época colonial.
Tras caminar un sinuoso camino de 14 kilómetros de terracería cuesta arriba, se llega a este poblado enclavado en un montículo de piedras rodeado por dos afluentes del río San Lorenzo.
El trazo de sus calles y las casas con más de dos siglos de historia amontonadas en una pequeña colina, definen a esta aldea serrana como el típico lugar fundado con el auge del mineral. Desde lo alto de las montañas se observan los tejados rojos del caserío con grandes patios y portales inundados de plantas que se aferran a darle vida a un pueblo avido de recibir viajeros como en los tiempos en que fue una ruta obligada de los cargamentos de oro y plata que bajaban a Cosalá.
Por su pasado ligado a las Minas, San José de Las Bocas es un pueblo muy visitado por los buscadores de tesoros que explorando cavernas o recorriendo veredas, llegan atraidos por los mapas o viejas leyendas que hablan de baules enterrados por los alrededores de esta población.
|