TURISMO RURAL EN SINALOA
Si hay algo que diferencia a Sinaloa de otros Estados del país es el carácter de los sinaloenses. Gente sincera, alegre, amistosa, hospitalaria y orgullosa de sus raíces, de su identidad.
Y ese carácter abierto, campirano que personifica el alma norteña como un icono en la diversidad cultural del país, mucho descansa en el sentido de pertenencia a una sociedad agraria, rural que Sinaloa ha inculcado a sus hijos perpetuando valores y costumbres que los hace auténticos, diferentes frente a los demás.
Cuando recorre el Estado y se adentra por caminos que conducen a los pueblos, descubre porqué el alma del sinaloense es así, sencilla y humilde. Por eso, hacer turismo rural en Sinaloa es emprender un reencuentro con un pasado que matiza la presencia indígena y colonial en una forma de vida campesina muy ligada a los lazos afectivos característicos de una comunidad.
En la costa, en la sierra baja y en la alta montaña, se siguen conservando las formas de vida de los grupos indígenas que años atrás habitaron las cuencas de los ríos, de los arroyos y cerca del mar.
En San Ignacio, los indígenas dejaron escritas páginas para la historia en un conjunto de piedras que labraron con símbolos todavía indescifrables. Este tipo de petroglifos se encontraron también en el Cerro de la Máscara , en el municipio de El Fuerte y en muchos otros sitios de Sinaloa, que suponen fue ruta obligada de grupos de cazadores y recolectores nómadas y seminómadas que habitaron lo que hoy es Sinaloa
En la familia rural sinaloense, la presencia “india” está muy marcada en sus rasgos culturales. En la alta montaña y los pueblos de la sierra baja, es común observar facciones sajonas con alma indígena, campesina.
Durante el dominio español, los principales asentamientos prehispánicos fueron saqueados y repoblados por las expediciones que venían en busca del oro y la plata. En la ruta de los minerales se crearon pueblos que aún conservan la arquitectura y costumbres traídas por los colonizadores.
Río arriba, por toda la falda de la Sierra Madre se encuentran pueblos con cacerío de teja y la urbanización típica de una villa española. En la ruta que siguieron los misioneros jesuitas y franciscanos durante la evangelización, quedaron plasmados los templos que erigieron para convertir a los indígenas al catolicismo,
El sincretismo dejó su huella en otros ámbitos de la vida cotidiana de los sinaloenses como en la gastronomía, la artesanía, la medicina tradicional, en sus fiestas religiosas y paganas.
Con algunas excepciones, los pueblos de la costa, creados mucho tiempo después con el boom de actividades económicas como la pesca y la agricultura, se constituyeron en su mayoría a partir de la migración que se dio de la sierra a la costa e incluso de familias que provinieron de otros estados del país.
La historia de estos asentamientos permitió que se asimilaran formas de vida más modernas, pero no por ello menos interesantes para el viajero interesado en el etnoturismo, pues en muchos pueblos de la costa se retomaron costumbres ancestrales de grupos indígenas dedicados a la pesca y agricultura . |